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Emprendedores sociales, los nuevos “empresarios” de lo social

Ante la falta del impulso de grandes empresas que financien o desarrollen programas de acción social se está asentando la figura de los emprendedores sociales, personas que buscan ideas innovadoras para poner en marcha programas de apoyo a colectivos en riesgo de exclusión.

En España, esta práctica no está todavía desarrollada, pero la organización Ashoka, con presencia en 48 países, está buscando emprendedores sociales en nuestro país.

Frente a las grandes empresas que no apuestan por el desarrollo de programas de acción social para ayudar a colectivos en riesgo de exclusión, está surgiendo la figura de los emprendedores sociales, organizaciones que ayudan a las ONG para que desarrollen sus proyectos.

Los emprendedores sociales trabajan para orientar a las organizaciones sociales en materia de derechos humanos, medio ambiente, inmigración y desarrollo económico, entre otras cuestiones.

De este modo, el objetivo es crear un sector social competitivo y eficaz, que establezca los elementos necesarios para que organizaciones sociales, apoyadas por otros sectores como el financiero, gubernamental y académico, consigan poner en práctica sus ideas innovadoras para mejorar la vida de millones de personas.

El perfil del emprendedor social es una persona con creatividad y con las cualidades típicas de un empresario de negocios, pero que esté comprometido con generar un cambio social significativo y duradero, en lugar de estar motivado por el espíritu de lucro.

La diferencia básica entre el emprendedor empresarial y el social es que, mientras que el primero persigue un beneficio económico, el segundo busca un beneficio para la sociedad.

Lo mismo que el mundo empresarial necesita emprendedores para progresar y ofrecer mejores productos y servicios a lo sociedad, los emprendedores son necesarios, en el ámbito social.

Un ejemplo de esta práctica es la organización Ashoka, Asociación Mundial de Emprendedores Sociales, que dedica su labor a luchar contra la exclusión social.

Ashoka está presente en 48 países, apoyando a más de 1.400 emprendedores sociales. Cada año se seleccionan unos 150 emprendedores como asociados de la red mundial. La organización cuenta con más de 130 empleados en 27 países. Su presupuesto anual ha crecido de 50.000 dólares en 1980 a 13 millones dólares el año pasado.

PRESENCIA EN ESPAÑA

La organización comenzó a operar en España el pasado año. En este momento, está buscando tanto, financiadores como emprendedores sociales para desarrollar sus proyectos.

La asociación de carácter mundial considera que la independencia económica del sector social es importante. Por ello, trabaja para establecer puentes con el mundo empresarial y encontrar nuevas fuentes de financiación.

Ashoka selecciona a los emprendedores sociales con ideas innovadoras para resolver estos retos sociales y alcanzar el mayor impacto social posible. Para ello, apoya a sus miembros con un sueldo mensual durante tres años, para que puedan dedicarse a tiempo completo a desarrollar su idea.

Ashoka fue fundada por William Drayton en 1980, quien se cuestionó qué podía hacer para mejorar la situación de colectivos en riesgo de exclusión.

Esta entidad se financia a través de donaciones privadas, que no provengan de gobiernos, que proceden tanto de empresas como de particulares o fundaciones. Los financiadores, en función del país, se comprometen con una determinada donación durante un periodo de tiempo.

Los donantes no intervienen ni en la selección de emprendedores ni en cualquier otra actividad de gestión, simplemente aportan dinero. Podría aducirse que este modo de actuar es bastante singular.

La UE debe destinar el 10% de sus fondos de cooperación a programas que beneficien a personas con discapacidad

¬ Santa Cruz de la Sierra (México) ha acogido la constitución de la Comisión oficial de Seguimiento del Año Iberoamericano de las Personas con Discapacidad 2004, promovido por la Red Intergubernamental Iberoamericana de Cooperación en materia de Personas Mayores y con Discapacidad (RIICOTEC) y la Red Iberoamericana de Organizaciones no Gubernamentales de Personas con Discapacidad y sus familias (RIADIS). En este acto estuvo presente el director ejecutivo del CERMI, como representación española del movimiento de personas con discapacidad.

Entre otras cuestiones, las organizaciones reunidas pidieron a la UE que destine un 10% de sus fondos de cooperación al desarrollo a programas dedicados a las personas con discapacidad en el mundo. Asimismo, han hecho extensibles estas peticiones a las ONG generalistas de cooperación al desarrollo, para que incorporen a sus programas la discapacidad como factor transversal de actuación.

¿Qué supone la constitución de la Comisión oficial de Seguimiento del Año Iberoamericano de las Personas con Discapacidad 2014?

Era un primer paso necesario, para tratar de que el Año Iberoamericano de las Personas con Discapacidad tuviera un respaldo oficial más allá de las declaraciones políticas del máximo rango. Era preciso poner en práctica una estructura operativa que promoviera un plan y una estrategia al servicio de los objetivos del año. A diferencia de Europa, en Latinoamérica apenas existen estructuras de integración regionales, por lo que la ausencia de una entidad supranacional efectiva como la Unión Europea, hacía imprescindible crear una instancia en la que estuviesen presentes los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales de personas con discapacidad.

¿Quién formará esta comisión?

La Comisión reúne a representantes de los gobiernos iberoamericanos, incluidos los de España y Portugal, y del movimiento asociativo regional latinoamericano, que en este momento se articula en la RIADIS. El CERMI, aun siendo miembro de RIADIS, forma también parte directa de la Comisión, a petición tanto de los gobiernos como del sector asociativo.

Una de las propuestas es la creación de una organización estatal iberoamericana supranacional que actúe como un organismo internacional para la cooperación en materia de políticas de discapacidad. ¿Cuál sería el objetivo de esta institución?

Urge crear estructuras regionales de integración en el ámbito iberoamericano. Hay mucha retórica acerca de la fraternidad y la unidad de los países latinoamericanos, pero la ausencia de instancias de integración es clamorosa. En el campo de la discapacidad, sucede otro tanto. Son rarísimas las organizaciones supranacionales de personas con discapacidad, y las políticas de los gobiernos, cuando existen, adolecen de dispersión.

La creación de una organización del tipo de la solicitada supondría una estructura permanente de impulso, coordinación y seguimiento de las políticas públicas, que podría dar pie, con el tiempo, a un espacio común para la discapacidad. Se necesitan economías de escala en esta esfera y ese organismo, que comprometería a los gobiernos, podría ser el germen, uno de los gérmenes.

¿De quién depende su puesta en marcha?

Se trata de una decisión política del máximo nivel. Correspondería a los Jefes de Estado y de Gobierno de los países latinoamericanos. Pero no basta con la mera decisión, deben comprometerse políticamente para que funciones y obtenga resultados. La situación de las personas con discapacidad en Latinoamérica es de tal gravedad, que constituiría un crimen de lesa humanidad permitir que siga dándose.

¿Sería positivo que parte de los fondos europeos se dediquen a cooperación al desarrollo de programas dirigidos a personas con discapacidad?

Las organizaciones latinoamericanas de personas con discapacidad lo han dicho claramente; reclaman que al menos un 10 por 100 de los fondos europeos dedicados a cooperación al desarrollo se destinen con carácter finalista a programas dirigidos a personas con discapacidad. Han solicitado también que la concesión de ayudas al desarrollo por parte de la Unión Europea y de sus gobiernos se condicione a la existencia de programas oficiales de atención a la discapacidad en los países receptores, y a que se dé participación en la gestión y seguimiento de esos programas a las organizaciones nacionales de personas con discapacidad.

Por otra parte, exigen que se considere la discapacidad como un elemento transversal en las políticas de cooperación al desarrollo de forma que, por ejemplo, todas las ayudas que se destinen a la creación o mejora de infraestructuras se condicionen a que quede garantizada su accesibilidad por parte de las personas con discapacidad. Las organizaciones latinoamericanas de personas con discapacidad y sus familias han hecho extensibles estas peticiones a las organizaciones no gubernamentales generalistas de cooperación al desarrollo, para que incorporen a sus programas la discapacidad como factor transversal de actuación. No se olvide que Europa es la primera zona del mundo, con diferencia, en cooperación al desarrollo; su responsabilidad no se limita al continente europeo, se extiendo a otros, como el latinoamericano.

¿Cuáles son las principales carencias del colectivo de personas con discapacidad en latinoamérica?

La situación es crítica. Las carencias son tantas que sería interminable su relación. Todo ello agravado por la pobreza extrema que aflige a esos países, y que repercute especialmente en este grupo social. La creciente importancia del movimiento asociativo, que comienza, aún débilmente, a articularse, es el único atisbo de esperanza que se percibe.